Villa de San Francisco, Franciso Morazán, Honduras
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viernes, 12 de abril de 2019

AMORALIDAD = CRIMINALIDAD

Día a día vemos horrorizados las matanzas que los medios, abundando en grotescos detalles, nos presentan. Escuchamos opiniones diversas de la gente sobre la manera de cómo el gobierno debe de ponerle fin a esta calamidad que nos agobia. Sin embargo, nadie parece estar dispuesto a entender ni a ayudar verdaderamente a la solución de este problema, poniendo un granito de arena para solucionarlo, pues si bien es cierto de que quienes cometen estos abominables crímenes merecen castigos ejemplares, también es cierto de que eso es nada más curar la enfermedad en el enfermo y no erradicar su fuente de contagio.
Sabemos que existen jerarquías en la criminalidad, desde el gran capo que ordena asesinar a sus competidores, como el que mata por robarse un aparato electrónico, y el sicario que mata por una paga. Es obvio que ninguno de ellos tiene ningún remordimiento, pues estos individuos no tienen alma, no tienen conciencia, no tienen moral. Aflora pues la amoralidad, que es la carencia de moral. Y así, a menudo escuchamos a los políticos, a los religiosos y hasta la persona común decir que: “hemos perdido nuestros valores morales”. Hay mucha verdad en esta puntual afirmación. Esta entonces parecería ser una respuesta a la pregunta del por qué la autoridad no puede controlar la gigantesca ola de criminalidad. Simplemente porque lo moral no concierne al orden jurídico sino al ámbito de la conciencia personal. Consecuentemente llegamos a la conclusión de que la represión del delito o del delincuente no eliminará la delincuencia. Tal vez, mínimamente la disminuirá. ¿Qué entonces ayudará? Obviamente, según esta reflexión, una solución relativa sería, entre otras, MORALIZAR a nuestra gente. ¿Cómo? Esta, si es la pregunta del millón, como popularmente se dice, pues hay que discernir por dónde empezar a moralizar ya que muchos piensan que hay que comenzar por MORALIZAR a los que tiene la potestad de ordenar la realización de esta lenta y monumental tarea, para que después de adquirida esta conciencia moral y social seguir con la moralización del pueblo.
Este pensar puede verse muy utópico, a muy largo plazo y hasta ridículo, pero es una solución real, pues la gente ya no cree en nada ni en nadie. Han perdido la fe, la esperanza de algo mejor. Han perdido el amor al prójimo, sus ilusiones y hasta el respeto a la vida, pues se ven engañados, explotados, marginados, abandonados y… tantos más…ados. Sin embargo, los que en realidad queremos el bien común, el respeto a la vida y la armonía entre hermanos, aún abrigamos la fe de que en el hombre, por muy malvado que sea, tiene en su interior un poco de amor hacia los demás o hacia alguien. Por eso, debemos de intentar buscar una solución al problema en su raíz, en su origen.
Muchos dirán que la solución es simple, pues la moralización viene con la educación complementada con una justicia social. Cierto, estas acciones pueden ser una solución, pero si nos preguntamos: ¿Quién va a educar al pueblo? ¿Los maestros? Esta sí es una buena pregunta y de la cual ya sabemos la respuesta, pues como dije antes deberíamos de empezar a moralizar, a educar y a disciplinar a los mal llamados maestros ya que estos lastimosamente son parte del foco de infección de tanto irrespeto, ingobernabilidad, violencia y odio hacia los demás y a los que hay que educar enseñándoles valores como el respeto al prójimo, a los bienes ajenos y a la sociedad, honradez, amor al trabajo y a la patria. ¿Qué nos queda entonces? Agregando a lo antes dicho, hacer realidad el slogan de mi partido: “JUSTICIA SOCIAL CON LIBERTAD Y DEMOCRACIA”. Señor Presidente, Usted tiene la última palabra.

jueves, 27 de marzo de 2014

HONDURAS: UN PAÍS ANTISISMICO (Parte I)

(PRIMERA PARTE)
En honor a la verdad, no soy sismólogo, ni geólogo, tampoco vulcanólogo, no soy politólogo, ni mucho menos “todólogo”, como esos que abundan en nuestro país, sino simplemente una persona que le gusta escribir, dándole un poco de ironía y jocosidad a algo tan serio como son los movimiento sísmicos, temblores o “MOVIDAS” a los cuales, para ser sincero, a Honduras y a los hondureños, parece no importarnos, pues nos hemos vuelto indiferentes, soportando la INMUNIDAD INSTITUCIONAL A TODAS LAS MOVIDAS, y su descarada impunidad. La movida podrá ser de 20 mil millones de Dólares, de diez, cien, veinte etc. o una pequeña movidita de 40 milloncitos, sacados en carretillas, para volar a otro país a esconderla, donde las movidas son de verdad, tanto las de tierra, por ser un territorio de volcanes, o las de dólares. Allá, el pueblo le llama piñata.
Pienso que Honduras y los hondureños somos inmunes o podríamos decir indiferentes y acostumbrados a las movidas, pues con tan tremendas catástrofes de deshonestidad, corrupción, nepotismo, robo, sustracción en carretadas de los dineros del Estado, venta de influencias, de información, de puestos públicos, de favores políticos, compra de medios informativos, y que, como efecto de esto, el pueblo se muere de hambre, enfermedades, ignorancia y hasta de tristeza por sentirse impotente para evitar o parar tanta movida, pues existe una gran diferencia entre una movida por fenómenos telúricos, que destruye la infraestructura de un país y a veces causa muerte entre la población, y una “Movida por bajeras” como se dice vulgarmente, ya que las primeras no se pueden evitar, pues son obra de la naturaleza, pero las segundas, son obra de la inmoralidad, y falta de patriotismo causando muchos más males  al  pueblo. Puedo decir que a mi edad, he visto tantas movidas que han estremecido a nuestra pobre nación, que cuando aparece en los medios informativos las cadenas de movidas y sus REPLICAS  de un gobierno a otro, me da risa escuchar decir al gobernante de turno que:… “ya se tomaros las medidas preventivas”… para evitarlas y que para tal efecto se han nombrado “la comisión” para esto, “la comisión” para lo otro, de las cuales, sus integrantes, por el celo que pondrán en sus investigaciones exhaustivas, devengaran un pequeño bono, sueldito o dieta, de varios o cientos de miles de “desplumados” o en algunos casos, como tendrán que viajar, se les pagaran viáticos en puros billetes verdes, los que, después del meteoro llamado Mel, quedaron poquísimos en el Banco Central y en las reservas  internacionales.
Yo era un niño cuando empecé a saber y conocer lo que ahora se llama “MOVIDA” pues, aunque bien no lo recuerdo,  escuchaba por la radio y leía en los diarios que el gobernante de turno se había “peinado” unos cientos de miles, con la excusa de la compra de unas carabinas para la tristemente recordada “Guardia Civil” y para una mal llamada “Guardia de Honor Presidencial” que estaba formada por una gran cantidad de jovencitos hijos de papi y mami, que soñaban con ser militares, para andar luciendo despampanantes uniformes, espadas, sables y espadines, para exhibirse ante las jovencitas del Central o la Normal de señoritas. Mismos que al escuchar el primer tiro, cuando derrocaron, (de compadre hablado) a su presidente, pusieron pies en polvorosa y se fueron a meter bajo la cama de sus respectivas casas. Acto seguido, para participar en la temblazón por las movidas; los militares “golpistas” tomaron el control de las mismas, con la colaboración de especialistas en estas tareas como lo fueron los políticos de ese tiempo, que era cuando el Lempira tenía valor cambiario frente al dólar. Es aquí cuando se inician las movidas de verdad que sobrepasaron los límites de la corrupción e inmoralidad y de las cuales, aún hoy, sentimos sus “réplicas” y consecuencias y para las cuales  tomaron como excusa evitar el comunismo y darle paso a un “Populismo” hipócrita; y como muchos jóvenes no lo saben, que ese sobado y gastado término llamado “Populismo”, que para ellos ahora es una novedad y panacea para sacar de la pobreza al pueblo humilde e iletrado, solamente ha servido para enriquecer a los políticos de “Derecha” y de “Izquierda” desde uuuh, hace mucho tiempo. Y para ilustración de los jóvenes engañados de ahora con los mismos cantos populistas, “Socialistas”, Demócratas o como quiérase llamarlos, quiero decirles que la cantaleta de esos políticos, es la misma desde siempre, pues dicen, que para bienestar del pueblo se hará tal o cual cosa, como por ejemplo: “La Reforma Agraria Integral” que en los años sesentas fue implementada por los militares. ¿Parece mentira eh? Sí, por los militares y sus socios: los dirigentes campesinos, sindicalistas y los infaltables socialistas “luchadores por las causas populares” convertidas luego en potentados y políticos de oficio.  Esa gran movida de la “Reforma Agraria Integral”,  no produjo ni un elote, ni mucho menos sacó de la pobreza a los humildes campesinos, todo lo contrario, fue un descalabro total para ellos pero una “Gran Movida” para los “Movidosos”. Si no me equivoco quedamos debiendo 20 mil millones de Dólares que nunca pudimos pagar, por lo que nos CONDONARON la deuda nuestros acreedores en el gobierno de “Mayuyo” y que luego de esto nos vino la más grande desgracia que ha sufrido Honduras, la más grande debacle de nuestra patria: El desgobierno de Mel Zelaya con sus catastróficas y descaradas “MOVIDAS” y sus consecuentes saqueos de los bienes del pueblo: “REPLICAS”; que le tapó, y perdonó Pepe, Pues al fin y al cabo, son “Lobos de la misma loma”  mejor dicho, del mismo pueblo.
Y como ya es mucho el espacio que me estoy tomando en la Revista, les prometo que en una segunda parte, que espero me publiquen les narraré sobre una gran cantidad de “MOVIDAS” que muchos viejos como yo recuerdan y muchos jóvenes no conocen. Hasta pronto.